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lunes, 5 de noviembre de 2012

El Kama Sutra y el derecho





Escrito por Vatsiaiana es una de las obras más importantes del sánscrito, el título completo es Vātsyāyana kāma sūtra ('Los aforismos sobre la sexualidad, de Vatsiaiana’). Fue escrito en el periodo Gupta es decir entre el 240 y 550 d. C.
 
Quiza la primera traducción de este libro fue al inglés por parte de Sir Richard Francis Burton en 1883, y tal vez fue esa generación que con cierta doble moral le dio desde entonces un sitio en el imaginario universal. Pero coincide su publicación en la época victoriana con ciertos cambios importantes, tales como el renacimiento de la doctrina evangélica, cambios legales en los derechos de la mujer como el reconocimiento del derecho a la propiedad después del matrimonio a través del Acta de Propiedad de las Mujeres Casadas, el derecho a divorciarse y el derecho a pelear por la custodia de sus hijos tras separarse de sus maridos, de alguna manera sería una primera etapa de liberación, incluso sexual, recordemos que es en esta etapa en la que nace el psicoanálisis, la insatisfacción sexual femenina denominada histeria femenina era tratada como un trastorno psiquiátrico primero con pastillas y llegando incluso a la estimulación manual, por cierto, periodo histórico recientemente revivido por el film "Hysteria"(Tanya Wexler, 2012):
 


La sociedad victoriana se caracterizó por esa doble moral que llevó a tener a Londres en estado de sitio por el alto grado de prostitución, cuestión que vino a subsanar un justiciero anónimo de nombre Jack apodaddo "El destripador" para otros un asesino serial cuya identidad jamás se conoció e incluso se llegó a hablar que se trataba de diferentes personas ¿tal vez tratando de sanear su barrio?
 
 

Pero volvamos al Kama Sutra original, se trata se un libro que busca las buenas relaciones en todos los sentidos entre hombres y mujeres, la parte donde se describen las posiciones sexuales es sólo un capítulo de una obra que habla de la buena ciudadanía, del matrimonio y muchas cuestiones sobre el respeto a la mujer, incluso el libro podría calificarse como un afán para lograr la armonía a través del buen trato hacia los demás comenzando por uno mismo, una peculiar teoría de la justicia si se quiere.

martes, 9 de octubre de 2012

La comedia y el derecho

Cuando una sociedad deja de reirse de sí misma termina por creerse sus propias mentiras. La ironía es el recurso más eficaz para exocirsar las soberbias que llevan al autoritarismo y las imposiciones de unos sobre otros. El que se rie de sí mismo es capaz de la (auto)crítica y por tanto capaz de dialogar y construir públicamente. La comedia cumple un papel fundamental en las sociedades, porque ayuda como catalizador de los problemas sociales, ciertamente hay el peligro contrario de vanalizar los problemas pero a veces sólo a través de bromas es como podemos tratarlos sin llegar a su anquilosamiento o su ocultamiento por una cuestión de censura previa.
 
El tema merecería un trato más serio y profundo, pero como curiosamente ese es propiamente el problema, es decir, darle tanta seriedad a las cosas, ahora presentamos al personaje Jaime "El duende" creado por el comediante Facundo quien en esta ocasión nos presenta a un abogado bastante peculiar, un sketch donde los estereotipos judiciales están a flor de piel:
 
 
 
 

miércoles, 12 de enero de 2011

El Libro Vaquero entre la moralina y la impudicia


Mi relación con el libro vaquero ya merece contarse. Como mucho de ustedes he escuchado en diferentes foros y lugares la trillada frase "...como el libro vaquero" cuando se trata de denostar alguna publicación, o cuando se dice que es algo demasiado popular o de baja calidad.

Luego investigando un poco resulta que es una de la publicaciones con más larga duración y con muchísimos ejemplares vendidos incluso fuera de nuestro país, o el dato alucinante de que algunas bibliotecas públicas de Estados Unidos como la de Denver, Colorado, recientemente tuvieron que cancelar su suscripción por considerar que tenía un contenido con imágenes sexualmente explícitas.

Así que me decidí a ir al puesto de periódicos a vivir la experiencia. En el puesto al que fui no lo tenían a la vista, lo sacaron de por debajo del mostrador, eso me recordó una nota que leí acerca de la queja de algunos directores de la publicación porque discriminaban al libro vaquero colocándolo entre las revistas pornográficas. Tuve mucha suerte, resulta que compré el número 1500 (año XXX pura coincidencia), casi conmemorativo, con el título "De Cara al Sol", y pude entonces comprobar lo que había leído: una publicación sencilla, en formato de bolsillo con unas 90 cuartillas, con dibujos a colores una historia del Western donde las mujeres son dibujadas exuberantemente y en algunas escenas que podríamos calificar de eróticas, esto también me recordó las notas que he leído donde se habla de la inverosimilitud de estos cuerpos e incluso se les compara con el de modelos reales, y aquellas que hipotizan acerca de una supuesta influencia en el lector que lo llevaría a enrarecer su juicio estético sobre las mujeres reales, lo cierto es que el objetivo de la publicación es muy evidente, atraer, generar cierto morbo y vender. Lo paradójico de todo esto es que frente a una posible impudicia en los diseños, la historia es totalmente moraloide, buenos contra malos, una moraleja y un final feliz donde siempre triunfa la justicia, claro y el bueno se queda con la buena.

Ciertamente una fórmula para generar un tipo de cultura, al menos en el imaginario el libro vaquero es la publicación más leída por los mexicanos, claro varones y por supuesto, también en el imaginario parece que la lectura sólo está disponible para cierto sector social, cuando mostré a algunos de mis colegas la publicación, los gestos fueron muy similares, les causaba cierto escozor verme con el folleto en la mano, así que incluso el sólo traerlo genera ciertas dinámicas de etiquetación social. Por lo que respecta al género y al posible machismo que podría contener, desde siempre se sabe que para el público femenino existe el Libro Sentimental, ciertamente en ambas publicaciones se explotan estereotipos y se echa mano de los gustos populares, pero hay un dato interesante, en la elaboración y distribución del libro vaquero hay muchas mujeres involucradas aunque claro será difícil que pueda trastocarse una fórmula tan exitosa, pero no estaría mal también hacer ciertos ajustes de acuerdo a la época y una cultura de los derechos adecuada.


Un clásico: el libro vaquero en la bolsa trasera junto al peine.

martes, 11 de enero de 2011

Kalimán: un héroe cultural de otro tiempo



Kaliman: caballero con los hombres, galante con las mujeres, tierno con los nirños, implacable con los malvados. Con esta frase iniciaba la conocida radionovela del hombre increíble, un héroe producido en México el cual tiene orígenes míticos en la civilización del centro de la tierra Agartha aunque al ser criado en India adquiere una cultura y vestimenta que lo identifican, su origen en cambio lo dota de poderes ligados a la mente mismos que desarrollo en su estancia en el Tibet junto con las artes marciales.

Kaliman es un personaje creado en 1963 que llegó a tener su versión para radio, comic y cine, como historieta se difundió en gran parte de América Latina llegándose a publicar un millón de ejemplares por semana.

Un héroe clásico cuyo principal objetivo era luchar por la justicia en cualquier punto del planeta lo cual dotaba a la historia de grandes posibilidades de trasladar a radioescuchas y lectores a los más remotos lugares tratando de dar datos sobre los mismos, una tarea a la cual se habrían dirigido sus creadores pues era un modo de dotar de cultura a los destinatarios de Kaliman frente a la violencia que había en la televisión.

El gusto de sus creadores por los héroes del ring los llevó a plantear la idea de que Kaliman era una persona real, en el comic Kaliman da a un tal Fox sus memorias para que sean publicadas, dando a entender que las historietas era en realidad la publicación de sus diarios. En la radionovela después de presentar al elenco se decía "y en el papel de Kaliman, el mismo Kalimán" (en realidad era Luis Manuel Pelayo), esta verosimilitud de la existencia del personaje competía con la existencia real de muchos héroes enmascarados que se generaron unas décadas antes, y hacen de los héroes mexicanos algo muy peculiar, muchos niños mexicanos crecieron viendo en la Arena de lucha libre a sus héroes y del mismo modo pensarían que en las situaciones de peligro e injusticia podrían hacer su aparición el Santo el Enmascarado de Plata o bien Kalimán. Ilusión que tal vez vino a destruir el cine en donde Kaliman si era representado.

Es de todos sabido que Kaliman era un promotor no sólo de la cortesía y el buen comportamiento, sino incluso del comportamiento prudente, lo cual pudiera bien resumirse en la ahora legendaria frase que siempre le decía a Solín su escudero "Serenidad y paciencia" y que demuestran el matiz pedagógico que se pretendía.

Otras frases de Kaliman:

Siempre hay un camino cuando se ve con los ojos de la inteligencia.

No hay fuerza más poderosa que la mente humana y el que domina la mente, lo domina todo.

Aquel que no toma riesgos nunca gana.

La venganza es mala consejera.

Incluso el camino más largo comienza con el primer paso.

El hombre no nació para ser esclavo del hombre; nací libre y seguiré siendo libre.

La libertad es la esencia de la vida.

No busques falsos caminos; la verdad está dentro de ti mismo.

A veces la realidad es increíble...

La mejor defensa es el ataque

No todo lo que los ojos ven es verdad

Sólo el cobarde huye ante el peligro...

Que tu camino sea la verdad y tu meta la justicia


Sitio oficial de Kalimán:
http://www.kaliman.net/

jueves, 28 de octubre de 2010

Leyes dictadas desde el más allá



El derecho nació muy cercano a los rituales funerarios. En los pueblos en los que la cultura ‘obligaba’ al sepelio del difunto, el espacio del entierro significaba ya un tipo de propiedad (Schmitt), tal vez por eso los pueblos nómadas preferían incinerarlos porque si no se generaban lazos con la tierra. De hecho la palabra patria derivada del griego patrios politeia que significa la tierra de los padres.



Así los muertos en la mayoría de sociedades fueron obligando a los descendientes a establecer normas, tal vez el trabajo más representativo de esta hipótesis sea la cautivadora obra de Fustel de Coulange, La Ciudad Antigua, que a pesar de las críticas que ha recibido sigue siendo de enorme importancia. Fustel narra como en las ciudades griegas y romanas antiguas cada ancestro muerto se transformaba en un dios familiar (dioses lares y manes) que se materializaban a través de la hoguera, por eso se denomina hogar al lugar común familiar. El culto a estos dioses marcó la pauta para el derecho familiar, cuando uno de los varones se desposaba la mujer era introducida en el nuevo culto, el rito se desarrollaba con el marido alzando a la esposa en la puerta de la morada para presentarla a sus dioses familiares, una vez hecho el ritual la mujer era parte del nuevo culto y podía pisar el suelo que hasta entonces le era vedado.

Los muertos no sólo normaban desde el otro mundo sino que además permanecían entre los vivos, entre sus actividades cotidianas, para asistirlos, reprenderlos e incluso premiarlos; todo esto con un alto grado normativo porque las malas acciones deshonraban no sólo a la familia viva sino también a los muertos. Recordemos que en la celebérrima obra de Sófocles, Antígona en realidad el conflicto se da entre un decreto de Creonte y la norma que obligaba a Antígona a enterrar a su hermano, norma que estaba sobre cualquier norma escrita y que lleva a la heroína occidental a morir por cumplir la norma ancestral. Hasta el día de hoy existen normas que salvaguardan la integridad del cadáver, tal vez todavía le atribuimos un valor intrínseco que mezcla lo espiritual con lo jurídico.



Una imagen dice más que mil palabras: todos recordamos el film Gladiador en el cual Rossell Crowe lleva siempre en una bolsa de cuero unos pequeños muñequitos de madera que simbolizan (que son) sus dioses familiares, toda la película es un constante llamado a la tierra natal, a la cual llega cuando por fin muere.
Esta idea de la patria, los muertos y el derecho, se va extendiendo a medida que crece la comunidad, primero hay muertos y tierra común para un clan, posteriormente para una ciudad.
México no es la excepción, cada familia honra a sus muertos y toda la patria a los suyos. Con mucha mayor fuerza en este bi-centenario en el todo mundo busca símbolos para capitalizar.  

Otra cuestión interesante es la que expresa Claudio Lomnitz en su libro La idea de la muerte en México en nuestro país la muerte tiene que ver con el origen del Estado mexicano. La muerte es normativa en tanto que está en nuestra identidad nacional, como un símbolo de castigo para los indígenas paganos en un principio (imposición de la ley dice Lomnitz), como una forma de redención para los cristianos y conversos, muchos de ellos indígenas sobrevivientes de las enfermedades y excesos de los españoles, pero también la muerte se hizo mestiza, mejor aun, un fenómeno producto del sincretismo muy propio de la religión del mexicano, pero hoy por hoy la muerte es parte de nuestra cultura popular, es fiesta, y la fiesta es espacio exceptuado de conflicto, se establece un tiempo de paz, al menos simbólicamente; para el espectador extranjero esto resulta paradójico “celebrar a la muerte”, cuando en la mayoría de culturas significa duelo y reflexión.



En su obra magistral ¡Que Viva México! Serguéi Eisenstein, muestra como uno de los símbolos más importantes en México es el festejo a la muerte, en el que participan incluso los niños, de alguna manera estas escenas festivas del final del filme contrastan con las primeras escenas de indígenas con rostros abstraídos entre las ruinas de los grandes templos prehispánicos donde ya se representaban calaveras y esqueletos, construcciones que normaban la vida pública de las antiguas ciudades, que se mantenía en un constante diálogo dicotómico con el mundo de los muertos ¿no será que desde el más allá nuestros antepasados o al menos su recuerdo sigue condicionando nuestras vidas? Tal vez como lo planteó Juan Rulfo en la literatura hace más de 60 años y más para acá Amenábar en el cine, tal vez, tal vez ya estemos muertos creyendo estar vivos ¿a poco eso no nos invita a comportarnos de otro modo?

viernes, 24 de septiembre de 2010

La lucha libre y la justicia

Imagen relacionada

La primera cuestión que habría que resaltar es el carácter peculiar de la lucha libre mexicana, con muchas influencias externas pero con mucha aportación nacional, la lucha libre es como bien lo explica una frase "circo, maroma y teatro", así, entre las manifestaciones deportivas y la teatralidad, confluyen muchas imágenes que de algún modo son representaciones de idiosincracias y formas de ser del mexicano.

Ciertamente, la lucha libre es sobre todo catarsis, la lucha entre el bien y el mal, entre el respeto a las reglas y la marrullería, tiene un desenlace inesperado en el que subyace la idea de ciertos acuerdos previos, pero también la confluencia de cuestiones fortuitas y de la creatividad de los personajes involucrados. El técnico por excelencia es un justiciero, el rudo busca enagañar para obtener el triunfo que no necesariamente corresponde a quien le alza la mano el réferi.

Pareciera que el mexicano encuentra satisfacción participando (porque en la lucha libre no se es sólo espectador) en la batalla, al final no importa tanto el resultado, lo que interesa es una buena lucha, se asume de entrada la fatalidad, como en una tragedia griega al final todos pierden algo pero de ese modo tambíén todos ganan. Más allá de una simplista concepción dual del mundo, en la lucha libre se representan las tensiones, negociaciones, traiciones y astucia que existen en cualquier actividad humana pero con mayor fuerza en aquellas en las que hay de por medio un conflicto, como en un proceso judicial.

En la lucha libre mexicana asistimos a la "teatralización de la justicia" (Möbius, p. 18) como bien dice la investigadora alemana "...entre más infame sea la acción del rudo, mayor será la satisfacción por el golpe con el que responde el técnico, restaurando la justicia." (idem) Una idea de justicia muy popular, aun con elementos como la venganza, la fortuna, el destino y la predestinación. Roland Barthes analizando el catch francés nos dice:
Para el amante de las luchas no existe nada más hermoso que la ira vengativa de un luchador traicionado, cuyo ardor no se arroja sobre el luchador que tuvo éxito en el lance, sino contra la desafiante imagen de la felonía. Naturalmente, aquí es más importante el desarrollo de la justicia que su contenido. La lucha es, antes que otra cosa, una serie cuantitativa de desquites (ojo por ojo, diente por diente)... La justicia es, por tanto, un cuerpo susceptible de ser transgredido; precisamente debido a que existe una ley, el teatro de las pasiones que la transgreden tiene un valor muy particular.(Citado por Möbius p. 18)
En este contexto, la injusticia no se presenta cuando la justicia es vencida sino cuando las partes no son coherentes con el papel que les toca desempeñar el espectador queda "ofendido no en su juicio moral, sino en su perspctiva lógica, el público considera la contradicción de los argumentos como una de las faltas más desagradables." (Barthes, citado por Möbius p. 18)

En las sociedades democráticas en donde a veces la moral ha sido desterrada y los parámetros para la toma de decisiones se basan muchas veces en la coherencia argumentativa, la metáfora alcanza, a los jueces contemporáneos es válido exigirles al menos coherencia en su decisiones y el respecto a su papel en la tragedia del proceso judicial en la que por cierto el justiciable es un espectador activo como en la lucha libre.

MOBIÜS, Janina, Y detrás de la máscara... el pueblo. Lucha libre- Un espectáculo popular mexicano entre la tradición y la modernidad, UNAM, México, 2007.